Normativa MIFID

Normativa MIFID

14.03.2019 12:02 h
3 min
¿QUÉ ES LA NORMATIVA MIFID?

La normativa MIFID (Directiva Europea sobre los Mercados de Instrumentos Financieros) entró en vigor el 1 de noviembre de 2007 e implicó la creación de un mercado único, así como la regulación de todos los servicios financieros de los 28 Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados del Área Económica Europea.

La función que desarrolla la normativa MIFID es la de regular la prestación de servicios de inversión. Esto provoca que, tanto las entidades financieras como las de inversión se vean afectadas por esta normativa; afectadas en cuanto a la manera en la que asesoran a sus clientes, en cuanto a la manera en las que les informan o en cuanto a la manera en la que les venden sus productos. Además, la normativa MIFID no solo afecta a estos tres aspectos mencionados anteriormente, sino que la manera en que les ofrecen servicios de ejecución de operaciones sobre instrumentos financieros también se ha visto afectada.

 

¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS DE LA NORMATIVA MIFID?

Según el diario económico El Economista los objetivos de la normativa MIFID España son los siguientes:

“La MiFID conlleva la modernización de los mercados financieros, al tiempo que refuerza la protección al inversor, mejora las potestades supervisoras de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y fomenta la cooperación entre los distintos supervisores de la Unión Europea.”

 

En pocas palabras, la normativa MIFID lo que pretende es proteger al cliente regulando el comportamiento de la entidad financiera y de inversión. Es decir, que las entidades financieras tienen que hacer todo lo posible para que los clientes reciban la información necesaria para tener conocimientos acerca de los productos de inversión que desean contratar.

Para ello las empresas, a raíz de la implantación de la normativa MIFID, tenían que cumplir con dos objetivos claros:

  1.  Por un lado, tenían que aportar más información sobre sí mismas, sobre sus servicios y sobre las herramientas que ofrecen a los clientes.
  2. Por otro lado, tenían que atender y respetar las obligaciones impuestas por la Directiva para asegurarse que se le ofrece al cliente los mejores productos y servicios.

 

No obstante, la normativa MIFID no afecta a todos los productos financieros, por lo que podemos distinguir dos tipos de productos, los MIFID y los no MIFID.

  1. Los productos MIFID son más complejos:
  • Complejos (Ejemplo: deudas)
  • No complejos (Ejemplo: acciones, fondos de inversión)
  1. Los productos no MIFID. A este tipo de productos no les afecta las obligaciones impuestas por la Directiva. (Ejemplo: cuentas de ahorro, planes de pensiones o cuentas corrientes).

 

Además de clasificar los productos financieros, los clientes también pueden o mejor dicho deben clasificarse para que así las empresas puedan ofrecer a sus clientes los mejores productos y servicios en función al perfil de riesgo y características del cliente.

Por tanto, los clientes se clasifican de menor a mayor conocimiento en minoristas, profesionales y contraparte elegible respectivamente:

  • Los minoristas son los clientes con menos conocimiento y menos experiencia en los productos regulados por la Directiva. Por tanto, necesitan mayor tutela.
  • Los profesionales, a diferencia de los minoristas, poseen un conocimiento más amplio, por lo que están perfectamente cualificados para tomar sus propias decisiones de inversión además de conocer los riesgos que derivan de ellas.
  • La contraparte elegible, son los clientes con la mayor experiencia, mayor conocimiento y mayor cualificación de todos.

 

Aparte de la normativa MIFID que entró en vigor el 1 de noviembre de 2007 como bien hemos comentado antes, el 3 de enero de 2018 entra en vigor una nueva normativa MIFID, la normativa MIFID II, con el objetivo de reforzar la protección del inversor.

La normativa MIFID II lo que pretende es:

  1. La independencia del asesoramiento; las entidades financieras deberán informar al inversor si el asesoramiento prestado es independiente o no.
  2. Una mayor transparencia a la hora de establecer pecios por los servicios prestados.
  3. Que las entidades informen más a sus clientes sobre los productos diseñados expresamente para ellos.
  4. Una unión más grande en la regulación y supervisión.

Por tanto, tanto la normativa MIFID como la normativa MIFID II pretenden ayudar y mejorar la situación de los clientes protegiendo al inversor.

 

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