Historia de los Préstamos en España

La historia de los préstamos bancarios comienza en la antigüedad. En los países de cultura cristiana, la Iglesia Católica lo condenó como usura, contribuyendo esta idea al estancamiento económico que padeció Europa occidental hasta el siglo XII.

Tal prohibición – que en principio fue estricta – luego se flexibilizó, especialmente en algunas ciudades-estado de Italia del norte. Esto, debido a que tales urbanizaciones (especializadas en el comercio con el oriente del Mediterráneo) prestaban importante financiamiento al papado. Con ese precedente, en el siglo XV se crearon los primeros bancos modernos, naciendo así la historia de los préstamos bancarios. Para el siglo XVI la actividad de los bancos fue decisiva en el financiamiento de la colonización de América y las guerras de Carlos I.

Los primeros ensayos de banca en España se dan con la instalación de la Orden del Temple, que en sus locales se comprometía a custodiar depósitos a cambio de un interés. Por otra parte, en Castilla y Aragón florecían las llamadas “juderías”, negocios especializados en el préstamo hipotecario y personal. Era habitual que nobles y comerciantes visitaran estos negocios para conseguir liquidez en tiempos difíciles, normalmente cediendo una prenda o garantía a cambio. El desarrollo de la banca está íntimamente relacionado con la expansión del comercio.

Historia de los préstamos personales

La historia de los préstamos personales en España sigue con la aparición de los Montes de Piedad a principios del siglo XVI, que permitían empeñar bienes a cambio de sumas en metálico, los cuales – si se abonaba una cantidad – se podían recuperar. El cambio con respecto a los banqueros judíos de la Baja Edad Media y privados, es que las clases humildes podían acceder a esta liquidez de forma rápida y con intereses más bajos. A partir del siglo XIX, los Montes de Piedad fueron sustituidos por las Cajas de Ahorros, que cumplían una función similar, aunque empezaron a conceder también préstamos hipotecarios para viviendas de forma masiva. Hay que recordar que, aunque esta figura ya estaba contemplada en el derecho romano, se regula con más detalle a partir de la Revolución Francesa y se populariza en el siglo XIX.

En el siglo XIX se extiende la banca comercial, enfocada sobre todo a empresas.

Historia del préstamo hipotecario

En la historia del préstamo hipotecario, es importante tener en cuenta que a finales del siglo XX los bancos empezaron a tomar como referencia del tipo de interés el EURÍBOR, cuya actualización periódica suele incluirse en la mayoría de los contratos para adquirir una vivienda. Ahora bien, es importante decir que las llamadas cláusulas suelo – que marcaban un mínimo con independencia de este índice – son ahora mismo nulas y de hecho, hay varios despachos especializados en reclamaciones para que devuelvan la cantidad correspondiente.
Hoy en día, tras una etapa de restricciones, la banca está volviendo a facilitar las condiciones para acceder a préstamos personales o hipotecarios, por lo que es un buen momento para solicitarlos siempre y cuando se ofrezcan unas mínimas garantías, como pueden ser algún bien a enajenar o un contrato de trabajo indefinido.

Con la digitalización de la sociedad y debido a la revolución en el acceso a la información y la comunicación entre personas, uno de los servicios financieros que tiene más demanda y cubre con las necesidades crediticias de la mayor parte de la población son los créditos o préstamos online, de concesión fácil y ágil que tan de moda están.

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