Consejos para evitar el sobreendeudamiento

El endeudamiento es una especie de mal endémico de los españoles. Una característica de la mayoría de economías domésticas, en las que esta cuestión ha acabado por ser considerada como normal. Incluso son las Administraciones Públicas (tanto las nacionales como las autonómicas y locales) las que, en este aspecto, no han dado ejemplo y suelen presentar unos índices de deuda ciertamente inadmisibles. Todo esto da a lugar a que se empiece a producir el sobreendeudamiento, un fenómeno negativo propio de las crisis económicas y cuyos efectos también pueden estar relacionados con determinadas tendencias a la hora de solicitar créditos on line.

No en vano, podemos comprobar esta mala práctica en el retraso de los abonos a proveedores por parte de estas Administraciones Públicas; lo que, sin duda, contribuye a romper la cadena de pago y transmite problemas económicos de todo tipo a las empresas y los particulares.

Este contexto resulta muy peligroso para cualquier economía, ya sea doméstica o territorial. Nosotros nos centraremos en el primero de los casos y analizaremos cómo evitarlo y conseguir que la solicitud de los préstamos rápidos no contribuya a agravar un problema ya de por sí complejo.

El sobreendeudamiento y su relación con los préstamos on line

Como hemos señalado en el anterior préstamo, endeudarse es una mala costumbre relativamente común en España. Puede parecer complicado combatir una manera de desenvolverse en el ámbito de las finanzas personales que parece tener un origen, prácticamente, cultural. Sin embargo, sí que podemos aclarar que es totalmente evitable sobreendeudarse.

Además de la ya comentada tendencia a acaparar algunas deudas regularmente, el ciudadano español padece el riesgo inherente de las crisis cíclicas y estructurales, como la que fue reconocida en 2008. En el marco de esta, una de las problemáticas más notorias estribó en la elección de productos financieros que implicaban un fuerte endeudamiento a largo plazo, tales como las hipotecas.

Los bancos tradicionales concedieron un gran número de ellas tal vez sin exigir los requisitos apropiados que garantizaran sus devoluciones. Al no poder hacer frente a ellas, muchos ciudadanos acabaron afrontando deudas considerables. Otra consecuencia de esta coyuntura ha sido el recrudecimiento de las condiciones que la banca ha fijado para conceder sus actuales préstamos, lo cual ha provocado un cierto estrangulamiento en el acceso al crédito.

De hecho, este contexto está detrás de la creciente popularidad alcanzada por los préstamos rápidos que ofrecen las entidades de crédito alternativas a los bancos convencionales. No obstante, la conclusión acerca de la menor severidad que exigen a la hora de solicitar garantías (fuente de ingresos regular, en lugar de avales, nómina o ausencia de listados de morosos como ASNEF y RAI) no conlleva que uno pueda solicitarlos “alegremente” y alimentar de forma insensata la cadena del endeudamiento.

Endeudarse puede ser algo relativamente común en las épocas de crisis, marcadas por el primer mantenimiento de un nivel de gasto similar y una drástica reducción de los ingresos. Sobreendeudarse, por su parte, implica no haber tomado las medidas de ajuste oportunas para hacer frente a esta situación. Por ejemplo, en el caso de haber perdido el empleo, habría que proceder a una disminución efectiva de los gastos.

Si el endeudamiento se produce por un aumento de los gastos corrientes, estos, al ser mensuales, permiten rebajar su impacto a medio plazo y funcionar con economías de escala. Sin embargo, también es posible que se hayan producido gastos imprevistos o excepcionales. Nos vamos a centrar en estos últimos.

Por consiguiente, hemos de evitar las compras compulsivas o accesorias y tenemos que elegir los productos financieros adecuados. Nos referimos a unos cuyas condiciones podamos cumplir, es decir, cuyos importes (intereses incluidos) tengamos capacidad para devolver.

Por ejemplo, si nuestro problema de endeudamiento procede de un incremento de los gastos corrientes, no tendría sentido recurrir a los microcréditos. Abusar de estos productos financieros, dinero rápido para necesidades económicas puntuales, propiciaría que nos sobreendeudáramos. Esta problemática implicaría intentar acceder a líneas de crédito a más largo plazo.

Los microcréditos han sido ideados para acometer gastos urgentes, pero no han sido diseñados para cubrir gastos recurrentes a medio plazo. Usarlos para estos menesteres conllevaría pagar intereses con demasiada frecuencia, lo que acabaría resultando contraproducente para la economía doméstica en cuestión.

En las siguientes líneas recomendamos algunos casos en los que se evidencia la utilidad de optar por los microcréditos:

– Abonar una multa cuyo pronto pago rebaja o elimina el dinero a pagar en concepto de intereses de demora.

– Hacerse con un producto en oferta cuyo precio subirá ostensiblemente dentro de una semana.

– Pagar la realización de unas obras imprescindibles para la aprobación de la licencia de apertura de un local u ofrecer un nuevo servicio, el cual implique la consecución de nuevos ingresos.

En todos estos casos estaría justificado recurrir a los microcréditos.

Algunos consejos para que el dinero rápido no te haga contraer excesivas deudas

Por último, aconsejamos llevar a cabo un endeudamiento inteligente, es decir, que no sobrepase la capacidad de responder a las obligaciones de pago que periódicamente se van generando. En este sentido, resulta práctico tener en cuenta un indicador: la tasa de endeudamiento. Esta, la cual supone una división de todos los ingresos (salarios, rentas, etc.) entre todos los porcentajes mensuales a pagar en concepto de créditos, no debe superar nunca el 30 %. Si la tasa de endeudamiento sobrepasa este porcentaje, añadir las cuotas de un nuevo préstamo a los gastos mensuales conllevaría sobreendeudarse.

Aparte de controlar los niveles de esta tasa, podemos evitar sobreendeudarnos mediante un análisis serio de nuestras finanzas. Por ejemplo, unificando las deudas que tengamos y abonando todos los pagos que pudieran estar dando lugar al cobro de intereses de demora. Asimismo, una planificación bien estructurada y con objetivos marcados a medio plazo puede llegar a originar un ahorro de un 10 % mensual.

Por último, una medida idónea para evitar el sobreendeudamiento pasa por elegir los productos financieros adecuados, lo cual puede depender de realizar las comparaciones oportunas entre ellos mediante la herramienta que nos proporciona la web de Atrapacredito.

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